Qué hacemos

Hornos tradicionales: Reconstruyendo la tradición

En nuestros primeros meses de trabajo en el istmo disfrutamos la satisfacción de ayudar, pero también notamos las limitaciones de iniciativas como la nuestra. Descubrimos que, aunque la ayuda humanitaria llegaba en abundancia, se presentaban problemas con su distribución, el tipo de materiales recibidos, la falta de compatibilidad con las necesidades locales y la consecuente exacerbación de dependencia, desigualdad, desplazamiento de la cultura local y del conocimiento tradicional ante cambios tan rápidos y profundos.


Como ejemplo de esto, notamos la necesidad de reconstruir los hornos tradicionales, que en su mayoría habían colapsado. Estos hornos, compuestos de una olla hueca emparedada con tierra u otros materiales, son fundamentales para la vida cotidiana en comunidades de los pueblos zapoteco (binizaa) y huave (ikoojts).


Conocidos como comixcales (o comiscales) en náhuatl, xukiis en zapoteco y puow en huave, estos hornos tradicionales de barro son el corazón del hogar en esta región. Su uso sostiene la alimentación, la cohesión familiar, las culturas originarias y el ingreso económico de incontables mujeres que dependen de la venta de totopo y otros productos del horno en mercados locales para sostener a sus familias.


Las donaciones de comida enlatada, estufas de gas y la falta de apoyo para reconstrucción de los hornos estaban menoscabando la tradición de estos hornos, y con ello la alimentación y el bienestar general de familias acostumbradas a comer el pescado, frijol y el totopo que las mujeres cocinaban ahí. Por esto, decidimos reenfocar nuestro trabajo a apoyar la reconstrucción de esta tradición.


Inicialmente, el objetivo que nos planteamos fue la reconstrucción de 50 hornos tradicionales. No obstante, con la amable donación de individuos –-la mayoría de ellos en países como Italia, Alemania o Dinamarca-- y organizaciones como El árbol de la esperanza, Grupo Pujol, Fondo Semillas y Just Peoples, hemos entregado ollas y recursos en efectivo para la reconstrucción de más de 160 hornos tradicionales en San Dionisio y otras comunidades del istmo.


Las ollas de los hornos han sido elaboradas por una familia de alfareros zapotecos de Juchitán, que también perdió su casa durante los terremotos. Con ello, además de conseguir hornos de gran calidad y altamente apreciados por las mujeres beneficiarias, hemos logrado el objetivo paralelo de detonar una economía circular para que la mayor cantidad de los beneficios permanezca en estas comunidades.

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Hornos solares: En busca de una alternativa

Conforme avanzamos con la reconstrucción de hornos tradicionales, nos sensibilizamos también con sus consecuencias indeseadas: un alto uso de leña como combustible, costos cada vez mayores para cortarla y traerla, riesgo de inhalación de humo entre mujeres y niños, e impacto por deforestación en los bosques aledaños.


Propusimos entonces a un grupo de beneficiarias de hornos tradicionales en la comunidad de San Dionisio del Mar la posibilidad de trabajar con hornos solares. Para ello, buscamos el apoyo de La Sazón del Sol, un colectivo de especialistas en construcción y operación de estufas solares en la región de los valles centrales de Oaxaca.


Estas especialistas (Victoria Aguilera y Maylene Velazco) impartieron en San Dionisio un taller de demostración de hornos solares, en el que con apoyo de las mujeres interesadas se cocinó tapado de pescado, un platillo tradicional de esta comunidad de pescadores. De esta manera, las participantes experimentaron la viabilidad de esta tecnología, conocieron sus principios y resolvieron dudas e inquietudes.


Entre las mujeres destacaron como ventajas de las estufas solares el hecho de que no necesitan más combustible que el sol, lo cual podría implicar un ahorro de hasta $600 al mes por familia, además de que se evita la sobreexposición de las mujeres al humo de la leña en sus cocinas. También se reiteró que los hornos solares no podrían sustituir a los tradicionales, por ejemplo, en el horneado de totopo o en la preparación de comidas en horarios donde no hay sol.


Bajo la experiencia de este taller, se propuso y aprobó en reuniones subsecuentes de este grupo de mujeres la iniciativa de implementar un proyecto piloto de hornos solares. Para ello se acordó buscar financiamiento de la organización Fondo Semillas, que respondió a la solicitud de las mujeres de San Dionisio y concedió los fondos necesarios para iniciar.


Las compañeras de La Sazón del Sol desarrollaron un prototipo de horno solar adaptado a las condiciones de San Dionisio del Mar, atendiendo principalmente el problema del fuerte viento en esta región. El horno fue probado y ajustado durante fines de 2018 y en enero de 2019 fue presentado a las futuras beneficiarias en una prueba realizada en San Dionisio.


Actualmente, Mexiquemos y La Sazón del Sol trabajamos para elaborar 45 hornos, que serán entregados a mujeres de San Dionisio durante 2019. Para optimizar el uso del horno solar, durante el año también serán realizados encuentros de capacitación.


Esperamos que para septiembre de 2019, al cumplirse dos años de los terremotos en la zona, los hornos solares hayan fortalecido la resiliencia de las mujeres y sus cocinas en San Dionisio.

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